No encuentro a mis amigos en Facebook. Me pregunto por qué. Yo misma me declaro un poco conversa: entré hará unos dos o tres años y lo vi tan fuerte que me asusté. Unos meses después, con más calma, recuperé mi perfil y desde entonces lo uso a diario y me parece un invento fascinante. Desde mi punto de vista, es la culminación lógica de la revolución que supone Internet, una revolución total que está cambiando los parámetros de nuestro mundo conocido, con más fuerza que lo hizo Gutemberg en el siglo XV (que descubrió un mundo que nos ha durado hasta hoy, pero que hoy está agotado).
Hoy Internet no es nada o nada más que red social. Internet no es nada si no es social, y nosotros no somos nada sin nuestras relaciones sociales. Es una característica humana: colaborar para mejorar y sobrevivir. Lo primero que se debe ver afectado por esta revolución es el mundo de la educación. Pues bien, ¿dónde están mis amigos, tantos de ellos implicados y con responsabilidades en el mundo educativo? ¿cómo puede ser que no los encuentre?
En Facebook mis amigos de Muñoveros son mayoritariamente mis sobrinos y amigos de mis sobrinos. De mi edad, estoy casi sola; últimamente somos un par de ellos más, de los que colocamos la toalla más o menos en la misma zona y nos tomamos el botellín en la misma mesa. ¿Dónde están los demás? ¿Piensan acaso que estas cosas son tonterías adolescentes, frivolidades y egolatrías? Espero que no. Espero que ni prejuicios o ni pereza les hagan quedarse atrás en una revolución que ya ha arrastrado a sus hijos y a sus alumnos.
Aquí os copio el perfil de uno que quiere cotillear, porque piensa que Internet sólo sirve para eso. Qué patético



