Hace ya más de un mes que nos tocó volver. Se hace duro de golpe perder el sol y las tardes de piscina, pero qué le vamos a hacer.
Me voy a adelantar un poco -poco- al Juan Bravo, para hacer una crónica personal y selectiva del verano. Un verano que transcurrió ni más ni menos que como los demás. Tengo que decir que me encantó el pregón de la Prisci; me emocionó: sentido, sencillo, de verdad. Me encantó, y se lo dije a ella. Ahora se lo digo al mundo desde las cuatro líneas que delimitan este ventanuco. Lástima que mi precariedad técnica no me permitiera grabarlo, que es lo que tenía pensado, para poner aquí al menos el audio. Si alguien tiene una grabación vídeo o audio, le quedaría muy agradecida (que el permiso ya lo tengo). No quisiera robarle al Juan Bravo -siempre al filo de la noticia- la primicia del verano que viene, pero, si no hay vídeo ni audio, me conformaría con el texto.
Llegué con la lengua afuera pero a tiempo al teatro. Me sorprendió y me gustó muchísimo. Me parece, como a tanta gente, un esfuerzo monumental para una sola noche. Un esfuerzo monumental que quiero agradecer… ¡¡Mil gracias a quienes lo hacéis posible!!
Pero el verano no podía pasarse sin las tradicionales gilipolleces, que acudieron con puntualidad de despertador en las fechas señaladas que nos temíamos. Desde luego, festejar se ha convertido en eso: hacer el memo, y cuanto más mejor. Es que, si no, parecería como que faltara algo, ¿no? La impunidad del gamberro debe de explicarse porque haya quedado incluida en el programa de festejos, como la megaorquesta que no cabe en la plaza. Es que no llego a alcanzar por qué la Guardia Civil se limita a hacer soplar en cualquier cuneta a los que se van a su casa, en lugar de preocuparse por ver en qué matan tiempo y aburrimiento los que piensan que irse a la cama es una vergüenza que sus coleguis jamás les perdonarían.




Hola Tere,
Muchas gracias de parte de la Prisci, y mías -supongo que puedo extender también las de los demás actores- por lo que me toca en tu segundo párrafo.
Creo que la mejor grabación del pregón la tiene Silvia. Laura tiene otra. En cualquier caso me haré con alguna de ellas y te la doy en Navidades; o te la mando; o me dices cómo colgarla.
Hablamos.
Carlocha.