chopos, veranos
14 Mayo 2008 por latere
Me acabo de enterar de que tendré que cambiar la foto, que esa sombrita que se ve en el portal de este Silo, ese fresquito se acabó. Acaban de cortarse los chopos de lo que ahora se llama “Las Pistas” y antes era la Fuente Grande; también los de la Fragua. Parece ser que estaban peligrosos, que podían caerse. No lo niego; además, un chopo no puede ser eterno, pero… pero ¡hombre! ¿precisamente ahora que llega el verano? El paseo de nuestra numerosa tercera edad, desde abril a octubre, por lo menos, es ir “a las Pistas”, que se está fresquito y es agradable.
Todavía recuerdo cuando cortaron los Peralejos. Con bastante neblina recuerdo antes incluso, cuando en la parte de la izquierda (los verdaderos Peralejos, los otros son los Prados) no había árboles y sólo había dos charcas, incluso algún pato diría yo. Creo que no lo sueño, pero a lo mejor lo recuerdo con recuerdos de otros. Por eso después entre los chopos nacían los juncos, y los trenzábamos. El caso es que después había árboles, y eran grandes. Allí que había yerba aprendimos a montar en bici en las bicis de los mayores, cuando el manillar nos quedaba a la altura de la nariz y nos teníamos que meter por debajo de la barra si la bici era de chico. Allí nuestros hermanos mayores tonteaban, fumaban y cantaban el preso número 9 (dios mío, qué letra de juzgado de guardia, oída hoy, ¡y era hippy!) o están clavadas dos cruces con las guitarras. Y un día de otoño cortaron los Peralejos. Qué sentimiento de desolación incluso de desarraigo cuando llegamos con las bicis y vimos tanta luz y los troncos caídos. Los mayores ya se habían hecho mayores y habían dejado de ir. Nosotros teníamos 10 o 12 años y tuvimos que emigrar dolorosamente a las Povedas.
Hemos visto cortar los Peralejos por lo menos un par de veces, y ya van buenos para la siguiente. Como nosotros.


